Tráfico. En San Pablo, el consulado lleva a cabo dos programas para que los compatriotas sin documentos dejen de ser presa fácil de las mafias que trafican con seres humanos. En San Pablo, el consulado lleva a cabo dos programas para que los compatriotas sin documentos dejen de ser presa fácil de las mafias que trafican con seres humanos.Una mujer dice que su hijo es esclavo en Brasil
Si un boliviano está en San Pablo (Brasil) y no tiene documentos personales, corre el riesgo de alimentar el creciente negocio del tráfico de humanos y de convertirse en uno de los 15.000 individuos sometidos en los talleres de costura. Con ese antecedente, la Cancillería de Bolivia está ejecutando dos programas de apoyo al emigrante; uno, para dar carné a los compatriotas que perdieron o les quitaron su cédula de identidad y, otro, para facilitarles los papeles que necesitan para beneficiarse con la Ley de Amnistía que aprobó el Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Según el consulado de Bolivia en San Pablo, de los 200.000 bolivianos que radican en esa metrópoli, el 80% vive bajo la sombra de la clandestinidad porque no tiene documento de radicatoria, y ni siquiera la cédula de identidad, ya sea porque la han perdido o porque los traficantes de personas se las han quitado para impedir que salgan en busca de ayuda.
El jefe de Unidad de Atención al Boliviano en el Exterior de la Cancillería, Marco Alandia, dijo que el año pasado fue a San Pablo una comitiva policial para dar carnés a 5.000 connacionales y que dicha experiencia está siendo repetida este año. “Mucha gente nos dijo que fue la primera vez que la Policía va a otro país a atender a su gente”, dijo Alandia con un tono de orgullo en su voz. Con el trabajo que la Cancillería está comandando en Brasil (sujeto a ser repetido en otros países), cree que se está dando un golpe a la trata de personas, puesto que dicho delito está relacionado directamente con la pérdida y el robo de la cédula de identidad.
Rosa Virginia Cardona, la consulesa en San Pablo, recordó que los traficantes de personas quitan los documentos personales a sus víctimas cuando éstas cruzan la frontera y que luego los entregan a los dueños de los talleres de costura clandestinos.
Eso fue lo que le sucedió a Felipe Quispe, el boliviano que denunció ante EL DEBER que fue esclavizado en una casa textil de San Pablo, donde le quitaron su documento y que luego se jugó su última carta de supervivencia saltando de la segunda planta donde dormía con otras personas.
Pero dar la posibilidad a que muchos bolivianos vuelvan a tener su identidad perdida no es suficiente para luchar contra el negocio de la trata de personas que a escala mundial mueve $us 40.000 millones y que para 2010 se estima que será el principal negocio ilícito, por delante del tráfico de drogas y el comercio de armas.
Además de la comitiva policial, hasta la urbe paulista ha llegado gente de Registro Civil de Bolivia para facilitar a los bolivianos los documentos que necesitan para acogerse a la Ley de Aministía y así conseguir su residencia provisional.
A ello se suma el programa que permite que desde el consulado en San Pablo se acceda a través de la Internet al sistema de Registro Civil de Bolivia para verificar datos por esa vía y así terminar con el burocrático procedimiento antiguo que consistía en que algún tramitador haga los trámites al interesado desde Bolivia.
Según Alandia, existe un alto interés de los connacionales para regularizar su situación legal. Desde el 4 de agosto del año pasado, cuando empezó el programa, un promedio de 200 personas por día comienzan el trámite. Desde la oficina boliviana incluso se hace la traducción de los documentos al portugués, explicó.
Por su parte, la consulesa aclaró que a la Ley de Amnistía sólo pueden acogerse aquéllos que ingresaron a Brasil hasta el 1 de febrero de este año.
En Buenos Aires, donde el sometimiento a bolivianos en talleres de costura es tan real como en San Pablo, el consulado de Bolivia intenta luchar con los medios que tiene disponibles.
El cónsul Alberto Gonzales explicó que el trabajo que realiza está enfocado en concienciar a los compatriotas, informándoles de la existencia de una serie de derechos y de leyes que deben observarse, tanto para los dueños de talleres como para los costureros.
Por parte de las autoridades argentinas, lo que se conoce es que el gobierno de la ciudad de Buenos Aires elaboró un proyecto de ley de emergencia y un programa que se denomina Buenos Aires Produce, cuyo propósito es legalizar los talleres textiles que funcionan en esta jurisdicción en la clandestinidad. Para ese fin, han dispuesto una serie de plazos y requisitos que deben ser cumplidos conforme a ley.
Gonzales recuerda que todos los programas para legalizar a los emigrantes son positivos, mucho más si se toma en cuenta que la trata y el tráfico de personas es creciente y rentable, pero también es de los que cree que la explotación, la esclavitud y la reducción a la servidumbre son hijas de la necesidad y que hay que seguir luchando contra ellas por todos los frentes.
El proceso no es sencillo y probablemente tomará tiempo, pero considera que lo importante es comenzar a trabajar en el tema y a concienciar a la gente respecto a esta práctica que es penada por ley.
Perfil
- Edad. Los que marchan a San Pablo y a Buenos Aires, atraídos por promesas de mejores días en talleres de costura, no sólo son personas adultas. También van menores de edad. Por lo general, la edad de quienes son víctimas de la trata de personas oscila entre los 14 y los 50 años.
- Educación. Son personas con escaso nivel de instrucción. En elcaso de los menores, dejan sus estudios a medias, mientras que los mayores, en el mejor de los casos, han salido bachilleres; pero, no han cursado estudios en la universidad.
- Nivel socioeconómico. Los que se desplazan a Brasil y Argentina por lo general son desempleados o personas que forman parte del grueso ejército de trabajadores informales que sobreviven con sueldos de hambre.
- Geografía. Provienen del campo, de pueblos deshabitados y golpeados por el fenómeno de la migración, donde la única esperanza que tienen es salir en busca de mejores días.
- Salud. Al estar mal alimentados, debido a que no tienen recursos económicos para llevar una dieta saludable, muchos padecen de tuberculosis. Esa enfermedad los hace más vulnerables en los talleres de costura donde viven hacinados con otras personas.
- Situación legal. Las víctimas del sometimiento viven en situación irregular
Si un boliviano está en San Pablo (Brasil) y no tiene documentos personales, corre el riesgo de alimentar el creciente negocio del tráfico de humanos y de convertirse en uno de los 15.000 individuos sometidos en los talleres de costura. Con ese antecedente, la Cancillería de Bolivia está ejecutando dos programas de apoyo al emigrante; uno, para dar carné a los compatriotas que perdieron o les quitaron su cédula de identidad y, otro, para facilitarles los papeles que necesitan para beneficiarse con la Ley de Amnistía que aprobó el Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Según el consulado de Bolivia en San Pablo, de los 200.000 bolivianos que radican en esa metrópoli, el 80% vive bajo la sombra de la clandestinidad porque no tiene documento de radicatoria, y ni siquiera la cédula de identidad, ya sea porque la han perdido o porque los traficantes de personas se las han quitado para impedir que salgan en busca de ayuda.
El jefe de Unidad de Atención al Boliviano en el Exterior de la Cancillería, Marco Alandia, dijo que el año pasado fue a San Pablo una comitiva policial para dar carnés a 5.000 connacionales y que dicha experiencia está siendo repetida este año. “Mucha gente nos dijo que fue la primera vez que la Policía va a otro país a atender a su gente”, dijo Alandia con un tono de orgullo en su voz. Con el trabajo que la Cancillería está comandando en Brasil (sujeto a ser repetido en otros países), cree que se está dando un golpe a la trata de personas, puesto que dicho delito está relacionado directamente con la pérdida y el robo de la cédula de identidad.
Rosa Virginia Cardona, la consulesa en San Pablo, recordó que los traficantes de personas quitan los documentos personales a sus víctimas cuando éstas cruzan la frontera y que luego los entregan a los dueños de los talleres de costura clandestinos.
Eso fue lo que le sucedió a Felipe Quispe, el boliviano que denunció ante EL DEBER que fue esclavizado en una casa textil de San Pablo, donde le quitaron su documento y que luego se jugó su última carta de supervivencia saltando de la segunda planta donde dormía con otras personas.
Pero dar la posibilidad a que muchos bolivianos vuelvan a tener su identidad perdida no es suficiente para luchar contra el negocio de la trata de personas que a escala mundial mueve $us 40.000 millones y que para 2010 se estima que será el principal negocio ilícito, por delante del tráfico de drogas y el comercio de armas.
Además de la comitiva policial, hasta la urbe paulista ha llegado gente de Registro Civil de Bolivia para facilitar a los bolivianos los documentos que necesitan para acogerse a la Ley de Aministía y así conseguir su residencia provisional.
A ello se suma el programa que permite que desde el consulado en San Pablo se acceda a través de la Internet al sistema de Registro Civil de Bolivia para verificar datos por esa vía y así terminar con el burocrático procedimiento antiguo que consistía en que algún tramitador haga los trámites al interesado desde Bolivia.
Según Alandia, existe un alto interés de los connacionales para regularizar su situación legal. Desde el 4 de agosto del año pasado, cuando empezó el programa, un promedio de 200 personas por día comienzan el trámite. Desde la oficina boliviana incluso se hace la traducción de los documentos al portugués, explicó.
Por su parte, la consulesa aclaró que a la Ley de Amnistía sólo pueden acogerse aquéllos que ingresaron a Brasil hasta el 1 de febrero de este año.
En Buenos Aires, donde el sometimiento a bolivianos en talleres de costura es tan real como en San Pablo, el consulado de Bolivia intenta luchar con los medios que tiene disponibles.
El cónsul Alberto Gonzales explicó que el trabajo que realiza está enfocado en concienciar a los compatriotas, informándoles de la existencia de una serie de derechos y de leyes que deben observarse, tanto para los dueños de talleres como para los costureros.
Por parte de las autoridades argentinas, lo que se conoce es que el gobierno de la ciudad de Buenos Aires elaboró un proyecto de ley de emergencia y un programa que se denomina Buenos Aires Produce, cuyo propósito es legalizar los talleres textiles que funcionan en esta jurisdicción en la clandestinidad. Para ese fin, han dispuesto una serie de plazos y requisitos que deben ser cumplidos conforme a ley.
Gonzales recuerda que todos los programas para legalizar a los emigrantes son positivos, mucho más si se toma en cuenta que la trata y el tráfico de personas es creciente y rentable, pero también es de los que cree que la explotación, la esclavitud y la reducción a la servidumbre son hijas de la necesidad y que hay que seguir luchando contra ellas por todos los frentes.
El proceso no es sencillo y probablemente tomará tiempo, pero considera que lo importante es comenzar a trabajar en el tema y a concienciar a la gente respecto a esta práctica que es penada por ley.
Perfil
- Edad. Los que marchan a San Pablo y a Buenos Aires, atraídos por promesas de mejores días en talleres de costura, no sólo son personas adultas. También van menores de edad. Por lo general, la edad de quienes son víctimas de la trata de personas oscila entre los 14 y los 50 años.
- Educación. Son personas con escaso nivel de instrucción. En elcaso de los menores, dejan sus estudios a medias, mientras que los mayores, en el mejor de los casos, han salido bachilleres; pero, no han cursado estudios en la universidad.
- Nivel socioeconómico. Los que se desplazan a Brasil y Argentina por lo general son desempleados o personas que forman parte del grueso ejército de trabajadores informales que sobreviven con sueldos de hambre.
- Geografía. Provienen del campo, de pueblos deshabitados y golpeados por el fenómeno de la migración, donde la única esperanza que tienen es salir en busca de mejores días.
- Salud. Al estar mal alimentados, debido a que no tienen recursos económicos para llevar una dieta saludable, muchos padecen de tuberculosis. Esa enfermedad los hace más vulnerables en los talleres de costura donde viven hacinados con otras personas.
- Situación legal. Las víctimas del sometimiento viven en situación irregular

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